Hasta que su muerte nos separe presenta a Sally Anne, una chica gótica con baja autoestima que comparte casa con sus dos mejores amigos: Ethan, un jugador de hockey que se desmaya cada vez que ve sangre, y Velvet, una estudiante de psicología con predilección por lo zen. Si bien es cierto que han sido inseparables desde prácticamente su nacimiento, el cadáver que tienen en el congelador de su casa los ha unido todavía más. Los tres tendrán que unir fuerzas para encontrar la manera de deshacerse de él sin levantar sospechas, al mismo tiempo que Sally Anne intenta autoconvencerse de que comenzar algo romántico con su mejor amigo es una malísima idea.
Myriam M. Lejardi construye una historia que mezcla el thriller con el romance de una manera muy adictiva. Los elementos de suspense evocan a los slashers de la época de los 90/2000, pero la autora se los lleva su terreno y les añade un toque de humor negro capaz de sacar más de una carcajada. Además, Myriam alarga el misterio añadiendo capítulos escritos en tercera persona con la intención de que el lector adivine quién es el narrador de cada uno de ellos, y la única pista que se da es el disfraz que los personajes llevarán a la fiesta de Halloween, ya que toda la trama se va desarrollando los días previos al 31 de octubre.
Aunque pueda parecer que la trama romántica no tiene cabida en esta historia, la autora se las ingenia para integrarla de una manera que no se siente para nada forzada. El romance es todo lo que cabría esperar de un libro juvenil protagonizado por universitarios: clichés, drama y alguna que otra escena subida de tono; sin embargo, su desarrollo se va cociendo a fuego tan lento que genera unas expectativas en el lector que solo pueden ser saciadas una vez se haya resuelto la tensión romántica, por lo que es difícil parar de leer.
Tras todo ese humor, misterio y drama universitario se esconden unos personajes con un trasfondo realista. A través de ellos, y sobre todo de Sally Anne, Myriam refleja los problemas a los que se enfrenta la juventud, como la falta de autoestima, el qué dirán, las adiciones, el miedo al fracaso… por este motivo es realmente sencillo llegar a conectar con ellos de algún modo u otro. Además, es imposible no encariñarse con el trio de amigos y desearles lo mejor a cada uno.
En definitiva, Hasta que su muerte nos separe es una novela que ofrece lo que se espera de ella: hacer pasar un buen rato al lector. Myriam M. Lejardi tiene una manera de escribir muy cercana que invita a seguir leyendo en todo momento y, desde luego, no va a ser el único libro que lea de ella.